10 pasos para ser más feliz
Cómo manifestamos nuestra realidad
Somos seres electromagnéticos que vibramos a cierta frecuencia. Nuestra vida tiende a sincronizarse con dicha frecuencia. De esta manera, todo lo que usted ve a su alrededor o lo que le pasa, es una manifestación de su propia energía – un espejo de su frecuencia.
Todos tenemos la capacidad de manifestar en nuestras vidas todo aquello que pensamos y sentimos... negativo y positivo. Por eso es importante desarrollar herramientas que nos permitan canalizar nuestra energía creadora apropiada y efectivamente.
- Locus de control interno. Cuando nuestra felicidad depende de lo que nos ocurre o de lo que las demás personas hacen o dejan de hacer, somos como una veleta al viento y perdemos todo el control. Si usted quiere ser más feliz, empiece por asumir total responsabilidad por lo que siente y piensa. En el momento en que deje de culpar a los demás por sus estados de ánimo, podrá hacerse cargo de su felicidad. Si usted quiere ser más feliz, sea más feliz, a pesar de lo que pase a su alrededor.
- Cultive la gratitud. Una de las maneras más efectivas de crear su propia felicidad, es enfocándose en todo lo bueno que tiene en su vida. Cultive el hábito de la gratitud y concéntrese en ver el lado positivo, y el vaso lleno de agua, en cada situación. Esto le ayudará a manejar el estrés mejor y a solucionar aquellos aspectos difíciles del diario vivir.
- Practique la generosidad. Dar es mejor que recibir. Lo ha escuchado? Practíquelo y vívalo en carne propia. Sea generoso con usted mismo y con los demás especialmente, y regocíjese en el placer de hacer feliz a otros.
- Perdone pero no olvide. El don del perdón es muy poderoso y sanador. Las personas felices se caracterizan por no guardar resentimiento. Recuerde que éste es como un veneno que se toma a voluntad. Para ser más feliz, usted necesita perdonar… pero no olvide. Recordar nuestros pasos y las acciones propias y ajenas, nos ayuda a aprender la lección y a evitar futuras decepciones. Utilice lo ue aprendió de la situación dolorosa, pero deshágase de la emoción negativa detrás de ésta.
- Pare de criticarse. Una de las fuentes más comunes de infelicidad es nuestra charla interna negativa. Examine cómo se habla a sí mismo. Siempre se critica o duda de usted mismo? “No soy capaz”, “Qué fea soy”, “Cómo estoy de gorda!”, “Nadie me aprecia”, son sólo algunos ejemplos de las cosas negativas que pueden estar bajándole el ánimo. Empiece por alertarse y cuando se dé cuenta de que se habla en forma negativa, cancele ese pensamiento y reemplácelo por uno compasivo y motivante.
- Medite. La meditación en una herramienta efectiva para combatir el estrés y la depresión. Aprenda a meditar y desarrolle la práctica de manera que al menos 5 minutos de su día estén dedicados a la meditación.
- Cambie de rutina. La monotonía puede perjudicar su estado de ánimo grandemente. Empújese a intentar cosas nuevas. En vez de quedarse en casa viendo televisión, salga a dar una vuelta, vaya a cine aunque sea solo, visite un museo, monte en bicicleta… cada actividad puede ser la puerta a desarrollar una nueva habilidad, conocer un nuevo amigo y encontrar una razón nueva para sonreír y disfrutar. Para ser más feliz, viva su vida!
- Pase tiempo afuera. La luz y ambientes artificiales están comprobados como depresores de ánimo. Respire aire fresco, disfrute de colores y temperaturas naturales y conéctese con la naturaleza. Estar en contacto directo con árboles, pasto y animales desintoxica el cuerpo físico y astral y además lo re-energiza mentalmente.
- Aprenda a decir NO. Aléjese de la necesidad de complacer a todo el mundo! Esto puede ayudarle a reducir la presión y el estrés, a tener más tiempo para usted mismo y a enseñarle a los demás que usted no solo da, sino que también necesita recibir.
- Desarrolle su vida espiritual. Cuando nos hacemos conscientes de nuestro propósito primordial en esta vida, nuestra perspectiva cambia y las cosas triviales ya no nos afectan tanto. Entre más desarrollados espiritualmente estamos, más placer encontramos en las cosas simples de la vida y no caemos víctima de la preocupación.



















